sábado, 19 de abril de 2014

Gratitud, retribución, y una cuota de egoísmo cursilero.

(ALERTA Y SPOILER: EL CONTENIDO DEL SIGUIENTE ESCRITO PUEDE LLEGAR PATÉTICAMENTE CURSI, POR LO QUE PUEDE CAUSAR VÓMITO. ADVERTIDOS ESTÁN).


El fin de este blog, era publicar mis cuentos, notas ficticias. Esas cosas que se me ocurren en la micro y desarrollo en la ducha.
Al final terminó siendo más personal de lo que esperé (Hueona. Escribir siempre es personal, si no hay un poco de ti, no hay NADA). Y bueno, el tema, es que terminó siendo terapéutico. Mucho.

Siguiendo con esto, el fin de esta entrada, es simplemente, y sin afán de vanagloriarse: Gracias Valpo. Más específicamente, gracias gente, tanto de La Cruz, Las Cañas, Ramaditas. Técnicamente de cada cerro afectado.
Les doy las gracias por el siguiente detalle: Me cambiaron la visión; sin hablar me enseñaron un par de cosas bastante importantes, las cuales, me dieron esperanza.
Y cuando eres un pobre hueón que vive en el conformismo de auto compadecerse pero aún así sentirse miserable, eso se convierte en un salvavidas.
Porque el que quiere puede; porque lo bueno puede más; porque todo cuenta.
Gracias por la tremenda lección Valparaíso, me diste una razón más para quererte. Para querer a la vida de nuevo, para querer a la gente.